Se hizo evidente en el último enfrentamiento contra Club América la evolución táctica de Guadalajara Chivas. En un partido marcado por una feroz rivalidad, el equipo mostró un esquema de juego con tres defensores centrales, lo cual sorprendió a muchos.

La formación 3-5-2 ha proporcionado múltiples beneficios. Los laterales, D. Campillo y J. Castillo, han podido proyectarse al ataque y generar opciones por las bandas, mientras que el trío de mediocampistas, liderados por D. Aguirre, fortalece tanto la defensa como el ataque. Este equilibrio ha llevado al equipo a tener el control del juego durante la mayor parte de sus partidos recientes.

Una de las grandes fortalezas es la flexibilidad. Con la capacidad de bajar a una línea de cinco defensores cuando se necesita, Guadalajara Chivas no se ve sobrepasado en situaciones defensivas. La coordinación entre los jugadores, especialmente en la transición rápida de defensa a ataque, ha sido fundamental. La presencia de R. Alvarado en el medio ha servido de enlace, logrando conectar con los delanteros y crear jugadas peligrosas.

Sin embargo, no todo es perfecto. Aún quedan aspectos que mejorar, especialmente en la finalización de las jugadas. Aunque el equipo ha creado numerosas oportunidades, algunos de los delanteros, como S. Aguayo, han tardado en encontrarse con el gol. Esto podría resultar decisivo si Guadalajara Chivas aspira a ser competidor serio en la liga.